DAVID LEAN

Director de cine británico nacido en Croydon (Surrey, Inglaterra), el 25 de mayo de 1908 y fallecido en Londres (Inglaterra) el 16 de abril de 1991. Fue educado en un férreo ambiente religioso en el que las películas estaban prohibidas. La curiosidad fue más fuerte que la prohibición, pero además se sumaría con el tiempo la seguridad de que allí se encontraba la vocación de su vida: el chico de los recados de mediados de los años 20 se fue acercando a las salas de montaje, donde paulatinamente fue familiarizándose con el manejo físico de las películas. La suerte le acompañó desde el principio. El sonoro empezaba a hacerse hueco y Lean aprendió pronto sus exigencias, de modo que a mitad de los años treinta estaba considerado como uno de los mejores montadores del cine británico. Ejerció esta labor a lo largo de la década. En los primeros cuarenta siguió trabajando con otros directores, pero entonces ya estaba preparado para dirigir sus propios títulos. Lean tuvo claro desde el principio cómo debía planificar su carrera y en un principio rechazó la dirección de algunas películas de bajo presupuesto, hasta que en 1941 se decidió por Major Barbara, y aunque era la adaptación de una de las obras más divertidas de Bernard Shaw, no fue bien acogida por el público. Rex Harrison y una debutante Deborah Kerr protagonizaron esta comedia -para algunos muy sofisticada- con el Ejército de Salvación de fondo. Su segundo título, sin embargo, no sólo no pasó desapercibido sino que marcó el verdadero comienzo de su carrera. Noel Coward propuso a Lean codirigir junto a él su propia obra: Sangre, sudor y lágrimas (1943) y el resultado fue una espléndida película, narrada con flashbacks, que relataba la Segunda Guerra Mundial a través de un grupo de hombres que servían en un barco de combate. Coward además la protagonizó junto a tres debutantes: Richard Attenborough, Daniel Massey y Juliet Mills. Sangre, sudor y lágrimas consiguió el premio NYFFC a la mejor película y fue nominada al Oscar en esa categoría y en la de mejor guión. En la ceremonia, Coward recogió un Premio Honorífico, pero a pesar del reconocimiento, hubo también un intento de manipulación que hizo que la película entrara en el anecdotario de Hollywood. El Código Hays intentó que, de la versión americana, desaparecieran las palabras "Dios", "maldito" y "bastardo". Como respuesta, la Academia Británica forzó a la Oficina a incluirlas todas menos la última, que dejaba a su elección.

En 1944 Lean dirigió La vida manda con un guión propio, pero basado en otra obra de Coward. La colaboración entre ambos se extendería a dos títulos más: Un espíritu burlón (1945) y Breve encuentro (1946) y Lean contó siempre con carta blanca de Coward para llevar a cabo las adaptaciones. Esta colaboración unía el interés de ambos ante los problemas e historias de gente corriente, afectados por acontecimientos que les superaban: el periodo de entreguerras en Un espíritu burlón o el fantasma del adulterio en Breve encuentro, película que le valió una nominación como director y fue galardonada con el Gran Premio del Festival de Cannes en 1946. En sus siguientes proyectos Lean sintió curiosidad por otra fuente literaria. Charles Dickens fue el proveedor de dos títulos consecutivos: Cadenas rotas (1946) y Oliver Twist (1948). La primera, basada en la novela "Grandes esperanzas", está considerada como una de las mejores adaptaciones de un título de Dickens, y consigue captar con maestría el espíritu de la época y el que mueve la propia historia. La película, que tuvo como debutante a Alec Guinness, ganó el Oscar a la mejor dirección artística y a la fotografía. La versión de "Oliver Twist" contó de nuevo con los dos premiados en el anterior título: el diseñador John Bryan y el director de fotografía Guy Green. La producción tuvo algunos problemas iniciales, cuando grupos semitas protestaron por uno de los personajes, precisamente el interpretado por Alec Guinness, que vio cómo desaparecían siete minutos de su intervención. La película, recortada, se estrenó en 1951 con John Howard Davies interpretando a Oliver Twist. Davies se convertiría años después en productor de las famosas series televisivas: "Monty Python's Flying Circus" y "Fawlty Towers".

En 1950 Lean pasa de la literatura a un suceso real: un sensacionalista caso de asesinato que ocurrió en Escocia en el siglo XIX, y que liberó a la acusada, Madeleine Smith -cuyo nombre propio da título a la película- con un veredicto de "culpabilidad no probada". Con un tono documental, Lean narra en La barrera del sonido (1952) la historia de un fabricante de aviones obsesionado con que algunos de sus pilotos traspase el límite que da título a la película. No es una de los mejores trabajos de Lean, pero los logros tecnológicos se hicieron patentes. Obtuvo un Oscar al mejor sonido y también fue nominada al mejor guión. Entre 1953 y 1955 Lean adaptó dos obras de teatro. La primera, El déspota (1953) contó con Charles Laughton, que ya había interpretado el papel años antes en los escenarios, y a pesar de su magnífica actuación, dio problemas durante el rodaje, enemistándose con el resto del reparto. Esta era la tercera vez que se adaptaba la comedia que Harold Brighouse escribiera en 1915 (en aquel mismo año conoció una versión muda y en 1931, una sonora). Pero fue la de Lean la que consiguió el Premio BAFTA a la mejor película. La segunda obra tomó como base "The Time of The Cuckoo", de Arthur Laurents, y se tituló Locuras de verano (1955). Una historia romántica, ambientada en Venecia, con puntos en común con otro título de Lean: Breve encuentro, quedando patente la química que se establecía entre Audrey Hepburn y Rossano Brazzi.

En 1957 comenzaría una racha inestimable que duró casi diez años. Tres títulos dirigidos uno tras otro marcarían la carrera de Lean definitivamente. El puente sobre el río Kwai (1957) es para unos una fábula sobre el lazo artificial que une dos culturas; para otros, la mejor película de guera que se ha hecho jamás. La acción y la reflexión se unen magistralmente, conducidas por el personaje que interpreta Alec Guinness. Los guionistas, Carl Foreman y Michael Wilson fueron vetados en los títulos de crédito por figurar en la lista negra. La asociación "Writer's Guild of America" recuperaría oficialmente sus nombres once años más tarde. La película obtuvo siete Oscar: mejor actor (Alec Guinness), mejor fotografía, director, montaje, banda sonora, guión adaptado y película. Pasarían cinco años antes de que Lean dirigiera su siguiente éxito. Lawrence de Arabia (1962) combina la épica, el romanticismo y la historia en un retrato hecho para la magnificencia de la gran pantalla. La crítica y el público aplaudieron el nacimiento de una gran leyenda, pero no todos quedaron tan satisfechos con el modo en el que se había pintado al mítico T.H. Lawrence. Su hermano menor, Arnold, declaró en la televisión estadounidense en 1964 que la película le parecía pretenciosa y falsa, y que se había utilizado la siguiente receta: "tómese una onza de narcisismo, una libra de exhibicionismo, una pinta de sadismo, un galón de sed de sangre y una pizca de otras aberraciones, y agítese enérgicamente". Fiel o no a la persona de Lawrence, lo cierto es que la historia causó revuelo y su metraje, además, sufrió varias modificaciones. Lawrence de Arabia volvió a acumular, al igual que su predecesora, siete Oscar: dirección artística, fotografía, director, montaje, banda sonora, mejor sonido y mejor película. 

Dr. Zhivago (1965) fue su tercer gran acierto. El público respondió y además obtuvo cinco Oscar, aunque la crítica no se mostró muy entusiasta. Esta vez el metódico tratamiento de la dirección artística hizo que se volviera en su contra desde el punto de vista de los defensores del contenido. Con la adaptación de la novela de Boris Pasternak el director no parecía pretender aventurarse en el contenido político -que está presente como hecho histórico, pero sin defender ideología-, sino más bien mostrar una visión más o menos pictórica de los personajes y su entorno, haciendo que fueran los detalles los que dieran cuerpo a la película. Precisamente la música funcionó como uno de esos elementos imprescindibles; para algunos, incluso con demasiada presencia. Maurice Jarre fue el responsable de que "Lara's Theme" pasara a la historia, y ganó un Oscar por ello. Dr. Zhivago comenzó, sin embargo, a hacer recelosa a la crítica; al fin y al cabo era una pequeña decadencia del éxito con respecto a los dos títulos anteriores. Y cuando en 1970 Lean estrenó La hija de Ryan, la tensión que había mantenido a Lean en la cima hasta el momento, cayó en picado. El director había invertido cinco años en desarrollar otra historia épica con triángulo amoroso incluido, rodando un año entero en la península de Dingle, el lugar más lluvioso de Irlanda, donde se llegó incluso a obtener únicamente un minuto de tiempo válido de rodaje en diez días de trabajo. El resultado fue catastrófico. La crítica encontró en ella un piélago de defectos y se ensañó. Lean, que había sido durante los años sesenta uno de los directores que más dinero diera a la industria, se vino abajo y se alejó de las pantallas. Tardó catorce años en recuperarse, y lo hizo a los 75 años, con una novela de E.M. Forster. Judy Davis y Peggy Ashcroft protagonizaron una historia acerca de la represión sexual y los prejuicios raciales en la India de mediados de los años veinte. Lean intentó demostrar, para resarcirse de las críticas que ya recibiera en Dr. Zhivago, que una gran novela podía llevarse al cine y convertirse en una excelente película. Para ello el director se ocupó personalmente de escribir la adaptación, una tarea de la que en otras ocasiones se había ocupado el guionista Robert Bolt. Pasaje a la India se convirtió así en una película evocadora, llena de exotismo y encanto, pero también tragedia; capaz de conservar, además, el misterio que en la novela quedaba sin resolver. El público y la crítica devolvieron a Lean el lugar que durante tanto tiempo se le había arrebatado y éste recuperó las ganas de volver a ser un cineasta. Solo que resultó ser demasiado tarde. Lean falleció cuando estaba preparando su siguiente película, Nostromo, basada en la novela de Joseph Conrad. (mcnbiografias.com).



SANGRE, SUDOR Y LÁGRIMAS (1942)
















LA VIDA MANDA (1944)







EL ESPÍRITU BURLÓN (1945))















BREVE ENCUENTRO (1945)













CADENAS ROTAS (1946)












OLIVER TWIST (1948)


















AMIGOS APASIONADOS (1949)






MADELEINE (1950)




LA BARRERA DEL SONIDO (1952)






EL DÉSPOTA (1954)






LOCURAS DE VERANO (1955)











EL PUENTE SOBRE EL RÍO KWAI (1957)
































LAWRENCE DE ARABIA (1962)




































DOCTOR ZHIVAGO (1965)































LA HIJA DE RYAN (1970)














PASAJE A LA INDIA (1984)